Proceso de interno de formación del THC de la Marihuana

La marihuana y la descarboxilaión – El proceso interno de formación del THC

La clorofila recoge la luz que golpea las hojas de las plantas de marihuana. La luz se almacena como energía, parte de la cual se almacena para su uso posterior, y parte se utiliza para dividir H20 en O2 y H, oxígeno e hidrógeno, respectivamente.

Este proceso es la forma en que las plantas ‘exhalan’ el oxígeno. Las plantas también absorben CO2 a través de la reacción en la fotosíntesis llamada carboxilación. Este CO2 se combina con hidrógeno libre para crear ácidos carboxílicos.

Los ácidos carboxílicos están compuestos de hidrógeno, carbono y oxígeno: el más relevante de estos ácidos para los cultivadores y cultivadores es el ácido delta-9-tetrahidrocannabinólico. Cannabidiol y Cannabinol, otros dos ingredientes activos de la planta, también están hechos de ácidos carboxílicos. Hay una variedad de otros ácidos que tienen varios propósitos, pero estos tres son los más relevantes para la mayoría de los cultivadores.

El efecto de los cannabinoides

Se ha descubierto que el Delta-9-tetrahidrocannabinol (comúnmente llamado THC) tiene algunos efectos beneficiosos para la salud, pero no es el ingrediente activo que buscan los fumadores.

Mientras la planta aún vive y crece, un gran porcentaje de su THC permanece en forma de THC, que es una de las principales razones por las que las plantas deben ser secadas y curadas para que tengan el efecto deseado. Las moléculas adicionales de CO2 inhiben fuertemente la potencia de la planta.

El THC en sí mismo se forma dentro de la planta a través del proceso de descarboxilación. Como se sugirió anteriormente, se trata de la eliminación de la molécula adicional de C02.

Esta es una de las razones principales por las que la curación es una parte tan vital del proceso de la cosecha de marihuana. La deshidratación y el calor afectan directamente la conversión del THCA en THC, así como la presencia de otros cannabinoides. La descarboxilación adecuada ayuda a asegurar el mayor rendimiento final de THC.

Curar el cannabis

La humedad es el aspecto más importante del proceso de curación de la marihuana. Para empezar a curar, la marihuana debe secarse hasta que se haya evaporado la mayor parte de la humedad. El mejor lugar para esto es un lugar seco, oscuro y fresco. Una buena circulación de aire también es esencial.

La planta de marihuana debe secarse lo más rápidamente posible. Si permanece húmedo durante un largo período de tiempo, el cultivador se arriesga a la invasión de hongos y moho, que dañarán irreparablemente la planta. Manténgase alerta en los primeros pasos del secado de la planta; uno de los errores más comunes es permitir que una planta se pudra dejando que permanezca húmeda durante demasiado tiempo.

Después de que la planta se haya secado completamente en la superficie, todavía retendrá la humedad en el interior. El siguiente paso es colocar el material vegetal en un recipiente sellado y dejarlo. La humedad se dispersará por toda la planta de marihuana y se rehidratará. Algunos cultivadores se refieren a esta etapa del proceso como sudoración porque la humedad puede condensarse en el interior del contenedor.

Durante la fase de sudoración, es imperativo abrir el frasco de forma intermitente y volver a hacer circular el aire dentro del frasco. Esto ayudará a evitar el moho y los hongos mencionados anteriormente. Dependiendo de la humedad de la materia vegetal, puede ser necesario eliminar la planta por completo y repetir el proceso de secado antes de continuar con la «sudoración». Estos dos pasos deben repetirse según sea necesario hasta que la materia vegetal se haya secado adecuadamente.

Marihuana preparada para la descarboxilación

El proceso de calentamiento ocurre automáticamente cuando una planta es quemada, vaporizada o ahumada, pero en el caso de tinturas o comestibles, es importante asegurarse de que se haya producido la descarboxilación. Es mejor hacer esto en dos pasos separados, para asegurar un producto terminado de alta calidad.

En primer lugar, la materia vegetal debe ser desmenuzada en la medida de lo posible. Este es un concepto básico de la física. Un tamaño de partícula más pequeño significa que hay más humedad expuesta para la circulación del aire y el calor que se aprovecha en el proceso de deshidratación. Cuanto más pequeñas sean las piezas, mayor será la superficie y más fácil y eficiente será su calentamiento. La clave aquí es primero asegurar la deshidratación apropiada de la materia vegetal sin quemarla o quemarla.

Debe calentarse a unos 90 grados centígrados durante unos 15 minutos o hasta que esté totalmente seco. Aunque algunas fuentes sugieren una temperatura más alta, es valioso mantener la temperatura por debajo del punto de ebullición.

Además, una temperatura más baja reduce el riesgo de errores, ya que hay menos preocupación por no acordarnos. Recuerde, el primer paso es deshidratar la planta.

Después de que la materia vegetal de la marihuana se haya secado totalmente, hay menos riesgo de dejar que la temperatura suba por encima del punto de ebullición.

Una vez que no haya agua en el material vegetal, aumente la temperatura a 105 o 115 grados centígrados. Deje reposar la planta a esta temperatura durante una hora aproximadamente.

Este proceso ayudará a acelerar la descarboxilación y conversión del THCA en THC. Este paso requiere el mayor cuidado: es importante no dejar que la planta «se cocine» durante demasiado tiempo y, sobre todo, asegurarse de que no se queme ni se queme en absoluto.

Una vez que haya completado estos pasos, habrá descarboxilado y curado su marihuana y estará listo para cualquier propósito que haya planeado.

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